Friday, April 23, 2010

Triptongo, el talabartero


Hace un par de semanas culminó el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, un evento espectacular. Las obras, la participación de profesionales de todo el mundo, el público, los niños… Cada año es igual: Por semanas toda la ciudad está cargada de una energía culta. Hasta los saltimbanquis de los semáforos se ven más profesionales y los cuenteros de Lourdes tienen un tufo a erudición que supera al de Moscatel.

El balance general siempre es positivo y la organización siempre sale airosa en sus esfuerzos por traernos a los bogotanos un poco de la cultura que tanto precisamos. Mucho por rescatar, pero yo destacaría dos ámbitos (totalmente superficiales e intrascendentes) que identifiqué con claridad, después de haber asistido a unas cuantas versiones del Festival.

El primero es que la gente culta es fea. Perdón si algún culto se siente ofendido (y de nada, si algún feo se siente educado), pero haciendo una fila, a la entrada de una obra, pude analizar con detenimiento el común de los asistentes. El balance general es más bien triste. Preocúpese cuando un amigo le diga: “Conocí a la mujer de mi vida en la versión ucraniana de Salambó, de Flaubert”. Lo más probable es que sea fea y cultísima.

¿Estaré siendo muy injusto? ¿Será que los cultos no son feos? Tal vez, simplemente, no les interesa verse bonitos. A la gente culta le resbala todo, menos la mochila.

En estos escenarios los hombres pueden lucir una barba descuidada y algún tipo de sombrero (boina, bonete, gorra o gorrete) sin parecer mamertos. Se envuelven en capas de bufanda, un saco de cuadros o un chaleco de rombos. Pueden morirse del calor, pero la vestimenta hace parte de su cultura informal, y por eso no se quitan nada. Por mí está bien, pero me encantaría que hicieran un Festival en La Dorada, Caldas, para verlos cocinarse en su jugo.

Las mujeres, por su parte, hacen del desgreñe un estilo de vida. Son los últimos bastiones del look 'sesentero', lucen faldas coloridas y caras lavadas. ¡Me encantan esas mujeres! Todos los hombres alguna vez hemos querido salir con alguna (no les cuenten a sus mamás), para sostener una conversación inteligente, tomar vino con canela, y conocer parajes recónditos de La Candelaria y La Macarena.

El otro aspecto que identifiqué es que no soporto las obras conceptuales. Esas en las que la trama gira alrededor de un supuesto, parece que no siguieran un hilo conductor y bien podrían acabarse a los diez minutos o a las dos horas. Esas obras en las que al final la gente aplaude sin entender, para salir a los corredores a vomitar afirmaciones neutras, como “mucho mejor de lo que esperaba”, “se te cala en el inconsciente”, “me llegó mucho lo que buscaban transmitirnos” o “te deja una lección de vida”.

¿En serio? ¿Soy tan cerrado? ¿El único que no entendió un carajo?

No sé en qué piensa o qué fuma un autor al momento de escribir una obra conceptual. Ni siquiera creo que se necesite mucho talento. ¡Yo podría hacerlo! Por ejemplo, esta sería mi obra conceptual perfecta. Se titularía "Triptongo, el talabartero".

Un hombre obeso camina 25 minutos por las tablas, despojándose de sus vestiduras.

Se detiene en el centro del escenario, luciendo medias veladas, zapatos de payaso y una margarita pegada con cinta a una de sus tetillas.
Lo baña una luz rosada cenital.
Toma aire, llora y grita al público:
“Soy el viento que sueña que me perdones, para corretear tu memoria en mis estatuas”.
El hombre se arrodilla de espaldas al público

Introduce la flor en su oreja izquierda.
La luz se apaga.
Fin.

2 comments:

Carlos Silva said...

jajajajaja baboso, que pendejo. La verdad su obra conceptual es el reflejo de una fantasía sexual que usted tiene: un payaso con una flor en la tetilla y todo en bola.
Y otra cosa, estoy seguro que lo de "conocer parajes recónditos de La Castellana" será sólo para encontrar alguna callejucha oscura y desabitada para compartirla con la mujer de look 'sesentero'y dejarla más despelucada.
Buena amigoooo

Marce said...

Solo puede decir que me has puesto a pensar... jajaja