Saturday, September 25, 2010

Salir con una mamá

A todas las madres no casadas… y a las que pronto lo serán

Mi amigo Chalo se acercó con la mirada fija en la más (o la única) mujer bonita de un grupo extraño, como una margarita en un ramillete de cardos. La escena ocurrió en un bar de Bogotá, hace un par de años.

Chalo y la margarita coincidieron con sus miradas y procedieron al acercamiento. Lo sorprendente fue que el proceso se vio truncado de manera intempestiva, y mi amigo volvió al grupo con un gesto de decepción.

- ¿Qué pasó? ¿Lo sacaron corriendo?–, preguntamos sorprendidos. La efectividad de Chalo era ampliamente conocida por todos.
- Por supuesto que no. Lo que pasa es que tiene un hijo -, contestó con desgano.

Algunos secundaron su actitud con comentarios como “qué pereza”, “uno no está para esas vainas” o “mejor una fea sin hijo”.

Yo me sentí ofendido, porque pertenezco al gremio de padres no casados, que abarca solteros, separados, divorciados y viudos.

- ¿Y qué tiene de malo que tenga un hijo? -, pregunté indignado.

Todos se regaron en explicaciones: No, pues nada. Lo que pasa es que después lo cogen a uno de pendejo. Hay mucha loca suelta. Uno no está para ponerse a criar.
 

¿Entonces todas las madres solteras andan buscándoles papá a sus hijos? Esa noche tuve que sentarme frente a un par de amigos y explicarles que no solo las madres solteras deben tener igualdad de derechos en el mundo del cortejo, sino que deberían recibir un trato preferencial.

Fundamento mi tesis de la madre no casada en estas tres razones esenciales:

1. No marranea: No es común que una madre no casada salga con un hombre solo para que la invite a comer y a rumbear. Ella no tiene mucho tiempo para dedicarse, y por eso no lo desperdicia con quien no quiere estar.

2. No anda por las ramas. Ella va a lo que va y aprovecha cada momento al máximo. Cuando una madre no casada tiene que dejar a sus hijos con los abuelos y cuadrar el horario y la disponibilidad de muchas personas, no es solo para comer helado o tomarse una cervecita.

3. No sale con bobadas. La pendejada de la inmadurez se cura con el primer parto. Por eso, la madre no casada no tienen dudas como ¿Será que lo amo? ¿Es el amor de mi vida? ¿Cuál será nuestro futuro? ¿Y si mañana no me llama? Ella no tiene dudas porque sus prioridades son claras, y cuando hay un hijo de por medio los pretendientes y novios siempre pasan a un segundo plano.

Advertencia: Estas tres razones no son axiomas infalibles. Después no digan que no les avisé.

1 comment:

Marce said...

No podría estar más de acuerdo con esta entrada. Obvio.