Wednesday, February 06, 2013

Los peores amigos del mundo


Mi grupo de amigos es malo. De todos los grupos de mejores amigos que existen en el mundo, el mío es el peor. Somos los peores mejores amigos del universo.

Todos los vicios que he probado y todos los malos sitios que he visitado los he conocido por culpa de mis amigos. Nunca nada provechoso salió de nuestros encuentros y estoy seguro de que todos somos peores personas de lo que pudimos haber sido, gracias a nuestra amistad.

¿Han visto cuando dos amigos se ponen espalda con espalda y se enfrentan a puños contra los malhechores del barrio aledaño, y permanecen juntos aunque los revienten a golpes? Nosotros nunca hicimos eso. Por el contrario, levantábamos las manos en señal de rendición y dábamos dos pasos hacia atrás, cuando alguno más nos necesitaba. Somos cobardes en la batalla, pero nos quedamos para hacer mofa de los golpes que recibió el valiente y burlarnos de él, por bruto, porque quién lo manda ir a pelear solo.

No me tomen a mal. Ninguno es un delincuente o un drogadicto, y nunca se obligó a nadie a hacer algo en contra de su voluntad, pero como grupo somos culpables de tragedias amorosas, odios, negocios que nunca se concretaron y peleas familiares con heridas duraderas. Y no nos importa en lo más mínimo.

Somos los peores amigos porque nunca estamos cuando más nos necesitamos. Pasamos años sin vernos y meses sin hablarnos. Muchos se ennovian, se enamoran y terminan sus relaciones, sin que nos enteremos. Muchas veces, cuando alguno sintió que estaba comenzando una relación promisoria, tardó varios meses en encontrar el valor de presentarle su novia al resto del grupo. No por vergüenza, sino por miedo a la burla.

Porque es la burla, por encima de cualquier otra cosa, el ingrediente que alimenta nuestra inútil amistad. Nos burlamos del gordo, por gordo. Del calvo, por calvo. De nuestras deformidades, nuestras imperfecciones y nuestros traumas. Si descubrimos algún defecto en alguno, lo explotamos hasta el hastío.

Los chistes viejos, que bien podrían ser recuerdos evocados con alegría, son en realidad vergüenzas que recordamos incisivamente, para reírnos a nuestras anchas de nuestras desventuras, imprudentemente, en cenas familiares o fiestas con personas desconocidas.

No nos reímos juntos, sino de alguno. A veces del enano, por enano. O del de barriga arrugada, por deforme.

Nos hacemos mala fama, unos a otros, con comentarios alusivos a cirugías de cambio de sexo o relaciones homosexuales, en las fotos de facebook de los álbumes con los compañeros de oficina, con preguntas como “¿Probó varón?” o “¿Se puso vagina?”.

En numerosas ocasiones hemos escuchado frases llenas de arrepentimiento, como “Por culpa de ustedes mi relación con Juliana se acabó”, “Mi mamá no los quiere volver a ver” o “Nunca debí haberles presentado a mi socio”, que tomamos como nuevos chistes, que perdurarán en el tiempo y se volverán burlas sempiternas.

Recientemente, un amigo del grupo se volvió cristiano. Como parte de su nueva vida, busca alejarse de las influencias que lo induzcan al pecado y de los comportamientos que lo distancien de los designios del evangelio. Hace seis meses no sabemos nada de él… pero ya volverá.

Podría terminar diciendo que a pesar de nuestros defectos somos un grupo que no cambiaríamos por nada, pero varias veces nos hemos abandonado, optando por otros grupos de amigos que terminamos contaminando, para luego volver a la canasta de manzanas podridas. O podría decir que a pesar de nuestra amistad enfermiza nos queremos, pero eso tampoco sería cierto. Ni siquiera borrachos nos hemos dicho que nos queremos y mucho menos nos lo hemos demostrado.

Bien podría hacer algo al respecto. Sentar un precedente, invitarlos a cambiar, ser mejores amigos, instarlos a ayudarnos en vez de burlarnos de nuestros defectos, pero sé perfectamente cuál sería su respuesta: “¡Ay! ¿Qué le pasó al niño que está delicado? ¿Comió varón o se puso vagina?”.

3 comments:

Julián Mauricio Montilla Lozano said...

Faltaron frases celebres en momentos que se necesitaba apoyo como:

AyYyyyyyy Que chichí que popó !, que la amo pero soy su mejor amigo.
Que bajen la ventana que me mareo!

o es que comió Barón?

Que buena realidad.

Iván Luzardo said...

varón.....

Fabian Camilo Perez Villamil said...

Bueno realmente creo que no somos tan malos, tan solo somos lo que creimos que seria mejor. En defensa y tomando me apecho el articulo tengo mas recuerdos buenos que malos, o desde otro punto de vista, tengo mas recuerdos constructivos que destructivos. En gran medida no nos perdimos en las sendas de la vida porque entre chistes y mal entendidos siempre estuvieron ahi, los amigos del grupo, para dar una palabra que evito dañar el camino. Entre mome tos de alegria y tristezas, rumbas y salidas algo me quedo claro y es que lo quiera o no, de cada uno aprendi algo bueno yn me quede con lo malo si lo huvo. Un Pabon que da todo por su familia, asi quiero ser, un Mendez siempre positivo, asi me levanto todos los dias, un Trivi que no es rencoroso y siempre sabe tratar bien a los demas, un Monti perseverante y con metas claras, un Kkalegre como ninguno, seguro como pocos y de quien aprendi que en gran medida el caracter define tu capacidad de enfrentar al mundo. De todo aprendi, aprendo, comparto y reparto....y no comi baron, no me perdi, solo que asi como me han enseñado cosas les quiero ahora de devolver el favor...nunca me fui.962