Wednesday, October 14, 2009


Mejor ser buñuela bonita

Cuenta la leyenda que una persona que aprende a manejar en Bogotá es capaz de hacerlo en cualquier ciudad del mundo, principalmente por tres razones.

Primero, porque el estado de las vías es lamentable. Los huecos, las alcantarillas destapadas, la falta de señalización y los carriles que desaparecen por arte de magia son pan de cada día. Incluso, algunos tramos duran años en obra (calle 116, entre la 19 y la 15) con grandes máquinas abandonadas, como Transformers en estado vegetativo, y telas azules o verdes que limitan con peligrosos abismos y demarcan pistas de obstáculos conocidas como senderos peatonales.

Segundo, por la guerra eterna entre el transporte público y el privado. Eso sí, todos odian la imprudencia de los taxistas, a menos que uno sea el pasajero.

Y tercero, por la falta de solidaridad. Nadie cede el paso, nadie pide permiso, nadie respeta las cebras, los semáforos, las señales, los PARE…

Pero al final del día hay unos personajes que llevan la delantera. Las únicas que tienen una ventaja por encima de los demás son las mujeres bonitas, porque a ellas sí se les cede el paso.

Increíble, pero cierto. Puedo esperar horas a que me den paso en un cruce, sólo para ver cómo una hermosa buñuela se atraviesa, al tiempo que todos le sonríen por los espejos y le demarcan el camino a su casa.

¿Por qué? ¿Únicamente porque es más bonita que yo? ¿Qué puede obtener un conductor al darle prelación a una mujer bonita? ¿Va a parquear, bajarse y agradecerle? ¿Le va a dar el teléfono?

Me encanta la ingenuidad masculina. Los hombres sueñan con la anécdota idílica y se pegan del “uno nunca sabe”.

- ¡Hacen una pareja divina! ¿Cómo se conocieron?
- Fue mágico. Yo le cedí el paso en la 100 con 15.

Señoritas, no se dejen convencer. La próxima vez que un gordo las deje pasar, puede querer algo más. ¡Cuidado! No se detengan a darle las gracias y por nada del mundo le den el teléfono.

5 comments:

Anonymous said...

insisto, hasta ni por ser bonita dan el paso, la educación es tan mala aquí que no ceden ni una, aquí los conductores prefieren chocar su carro antes que darle el paso a alguien, conducir en esta ciudad es de lo peor, no respetan nada ni a nadie.

Anonymous said...

Muy bueno ...
Tienes toda la razón, que ingenuos. Es otra de las cosas que hacen y siguen creyendo que algo bueno saldrá de eso... jajajaja Menos mal nosotras sabemos aprovechar esas oportunidades...
Annie

Françoise said...

jajajajajajajajaja
La verdad es una de las pocas cosas que alabo y me quito el sombrero en este pais... aca el peaton feo o bonito MANDA!

Anonymous said...

O se destapó el lado femenino del autor, o se está haciendo honor al 'slogan' en el subtítulo del blog... jejejee...

Luz María Uribe Escobar said...

A mí también me encanta la ingenuidad masculina... especialmente cuando se puede sacar provecho sin dar nada a cambio... Como el paso, ¡por ejemplo! Y si que se quedan mirando con cara de, cara de... 'AMABILIDAD'