Tuesday, June 15, 2010

Teoría de aprovechamiento global del turista con inflamación testicular

Esto le pasó a un primo mío que no conoce Colombia. Digamos que se llama Alejandro.

En alguna oportunidad le conté a mi primo sobre la viveza de los taxistas que habitan la hermosa costa atlántica colombiana, y la forma en que se aprovechan de los bogotanos inocentes (un tema que escribí en una entrada titulada Al pan, pan y al peso, peso).

Recordábamos con Alejandro al comediante Andrés López y una presentación en la que hablaba de cómo los costeños les embutían a los bogotanos un balde de ostras con el pretexto de que eran muestras gratis, para al final cobrarles sumas ridículas. Le expliqué que situaciones como esa le podían pasar a cualquier bogotano común.

- Pero yo sí recibí un servicio gratuito como turista, en un viaje a Egipto-, me dijo con total seriedad.

Yo lo miré incrédulo. No, pues tan vivo. Él sí pudo en Egipto y yo no pude en Cartagena. ¿Será que los bogotanos somos lentos frente al turista promedio? ¿Nos robarán más que a los europeos en Mompox?

- Estaba en las pirámides y un nativo me ofreció un paseo en camello. Un paseo gratis, en un camello espectacular, grandísimo, imponente -, me comenzó a contar.

¡Por Dios! No era un servicio cualquiera. Seguramente un paseo en camello en las pirámides de Egipto es equivalente a una vuelta en cualquier atracción, en el mejor parque de diversiones del mundo.

- Y yo le pregunté “¿seguro que es gratis?” y me contestó que sí. Y le volví a preguntar “¿no me vas a cobrar nada?” y me dijo que no. Y le dije “yo no tengo plata” y me dijo que no importaba.

¡Qué maestro! Alejandro se curó en salud por todos los frentes. No había forma de que le cobraran por el paseo. Efectivamente, se montó al camello y dio una vuelta de veinte minutos, totalmente gratis.

- ¿Sí le gustó el paseo?-, le dijo el nativo una vez terminada la vuelta.
- Claro. Y lo mejor es que fue gratis-, contestó Alejandro, verificando el cumplimiento de la promesa inicial.
- Totalmente. La vuelta es gratis.
- Pues, muchas gracias-, dijo, tratando de bajarse del camello espectacular, altísimo, imponente.

Al parecer, el camello era más alto de lo que Alejandro se imaginaba, y resultaba imposible bajarse sin colaboración egipcia.

- Señor, ¿me ayuda?
- Con gusto. El paseo es gratis, pero la bajada te vale 25 dólares.

2 comments:

Françoise said...

jajajajajaja... y el final de la historia??? se ropio la cabeza al bajarse o se metio la mano al bolsillo??
a mi me paso lo del valde de ostras :( pero tenia como 15 años ;) MI papa me defendio (pago el) jajajaja no mentiras... la policia nos defendio ;)

Marce said...

Jajajajaja este tipo de cosas son las que uno piensa que solo le pasan a la pantera rosa y mira tú que no.